La Violencia al interior de la familia

Qué es la Violencia intrafamiliar?

Es una situación de abuso de poder o maltrato, físico o psíquico, de un miembro de la familia sobre otro. Puede manifestarse a través de golpes e incidentes graves, como también de insultos, manejo económico, amenazas, chantajes, control de las actividades, abuso sexual, aislamiento de familiares y amistades, prohibición a trabajar fuera de la casa, abandono afectivo, humillaciones, o no respetar las opiniones.

La violencia en la pareja sigue siendo un fenómeno de importancia en el país. Así lo demuestran los resultados del estudio que el Servicio Nacional de la Mujer dio a conocer el Sernam en el marco de la Campaña de Prevención de la Violencia Intrafamiliar llamada “No dejes que la violencia golpee a tu pareja”.

El 34 % de las mujeres actual o anteriormente casadas de nuestro país ha vivido violencia física y/o sexual, el 16.3% violencia psicológica, el 14,9% ha sido víctima de violencia sexual por parte de su pareja, y un 50,3% han experimentado situaciones de violencia en la relación de pareja alguna vez en la vida.

Estas son algunas de las cifras que se desprenden del estudio “Detección y análisis Prevalencia de la Violencia Intrafamiliar” realizado por el Centro de Análisis de Políticas Públicas de la Universidad de Chile por encargo del Servicio Nacional de la mujer.

Las primeras experiencias de violencia de los seres humanos se dan en la familia, se aprende que siempre va a existir una menor o mayor dosis de violencia en el espacio familiar. Pero también se aprende a valorar esa violencia, a considerarla un medio eficiente para “educar” a los hijos. Y así, casi sin darnos cuenta, somos socializados en considerar que la violencia es un mecanismo legítimo para resolver los conflictos y para expresar nuestros propios sentimientos de malestar. Incluso llegamos a identificar violencia con preocupación o afecto.

Muchos son los factores que han confluido para mantener el silencio sobre la situación de violencia en el hogar: la necesidad de resguardar la privacidad de la familia, diferencias culturales sobre la concepción de la violencia, temores o simplemente el dolor de hablar. Pero hay otros hechos que han ayudado a que la situación comience a hacerse visible: la organización del movimiento feminista en la década del sesenta, la apertura de los primeros refugios a comienzos de los años setenta, la preocupación de la comunidad internacional por el tema de los derechos humanos y los derechos personales.